Un despacho legal, una consultora o una ingeniería tienen una taxonomía propia: tipos de cláusula, esquemas de propuesta, jerga de cliente y criterios de éxito que no aparecen en ningún modelo estándar. Pedirle a un modelo de lenguaje genérico que clasifique vuestros dictámenes o que estime el coste de un proyecto desde el encargo acaba en respuestas plausibles pero poco fiables — y en correcciones manuales todas las semanas.
Construimos modelos entrenados con vuestro histórico: clasificación de documentos por tipo, extracción de cláusulas críticas, puntuación de probabilidad de éxito de un caso o un proyecto, y una búsqueda privada con RAG que responde con vuestras minutas y precedentes — no con conocimiento general. Evaluado contra un conjunto de referencia firmado por los socios antes de salir a producción.